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Ahora sí, vamos con el segundo post.
Si bien en el primero (de muchos) os pusimos un plan de fin de semana algo más elaborado y caro, esta vez os traemos un post sobre un plan algo más económico y fácil de organizar para que podáis escapar de la rutina y el agobio de la universidad, por eso, si buscas una escapada de un día que sea sencilla, bonita y que no se vaya de presupuesto, Besalú es una de las mejores opciones desde Barcelona. Es un pueblo medieval muy bien conservado, con calles estrechas de piedra, un puente espectacular y un ambiente tranquilo que lo convierte en un lugar perfecto para desconectar sin tener que hacer un gran viaje.
La salida desde Barcelona es muy cómoda: en torno a una hora y media en coche por autopista. Esto hace que sea una escapada ideal para ir y volver en el día sin cansarse demasiado. El gasto en gasolina suele quedarse entre los veinte y veinticinco euros por coche, es decir, unos cinco o siete euros por persona si vais cuatro. Nada mal para una experiencia diferente.
Al llegar, lo primero que llama la atención es el puente románico (el de la foto, el que todo el mundo sube a Instagram), probablemente la imagen más conocida de Besalú. Desde ahí se llega directamente al casco antiguo, donde todo queda cerca y la visita se hace caminando sin complicaciones. Vale la pena pasar un rato explorando el antiguo barrio judío y el Miqvé, que es uno de los baños rituales mejor conservados de Europa.
También está la Iglesia de Sant Pere, rodeada de una plaza muy bonita, y un montón de rincones medievales que van apareciendo conforme avanzas por las calles. Es un paseo sencillo y agradable, perfecto para una mañana tranquila.

A la hora de comer, os traemos dos opciones, una algo más especial por si queréis daros un lujo en este fin de semana y la otra opción es más económica, pero no por eso es peor, el restaurante tiene muy buenas reseñas y por experiencia propia de uno de nuestros ¡os lo recomendamos muchísimo!
La versión más especial es el restaurante Pont Vell, un clásico. Está justo al lado del puente y tiene unas vistas muy bonitas. Su cocina catalana está bien elaborada y el menú suele rondar los cuarenta o cuarenta y cinco euros por persona. Si vais en fin de semana, suele ser buena idea reservar.

Si preferís algo más económico, Can Quei es una opción perfecta para jóvenes: menú casero, local sencillo y un precio de unos trece euros. Ideal si queréis mantener bajo el presupuesto y seguir la ruta sin complicaros.
Después de comer, la tarde en Besalú puede ser tan relajada como queráis. Podéis seguir paseando por las calles medievales, acercaros a la Plaza del Prat de Sant Pere o bajar a la zona del río Fluvià, donde las vistas del puente desde abajo son incluso más fotogénicas que desde arriba. Es un lugar ideal para descansar un rato, hacer fotos o simplemente disfrutar del paisaje.

Cuando empieza a caer la tarde, toca volver a Barcelona. El trayecto es el mismo: una hora y media aproximadamente, lo que hace que la escapada se sienta completa pero nada agotadora.
En cuanto al presupuesto, después del plan anterior queríamos hacer algo más sencillo y Besalú es un plan bastante accesible para cualquier bolsillo. Si compartís coche, el coste de la gasolina se queda en unos 5/7€ por persona.
El paseo por el pueblo es gratuito, salvo que queráis entrar a algún espacio histórico, que suele costar muy poco. En cuanto a la comida, tenéis la opción económica de trece euros o la más especial de cuarenta a cuarenta y cinco. Sumando algún café o bebida extra, el gasto total por persona puede quedar entre veinte y treinta euros en la opción más económica, o entre cincuenta y sesenta y cinco en la opción más completa. En conclusión, es un plan equilibrado, sencillo y muy fácil de organizar.
Sin duda nos hemos quedado con ganas de descubrir este pueblo medieval.
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