De Calella a Tamariu: El tramo más auténtico del Camí de Ronda
El tramo salvaje: Cala Pedrosa
A partir de aquí el camino cambia totalmente. Ya no hay casas ni cemento, solo pinos, rocas y el mar. El sendero se estrecha bastante y hay que ir con un poco de ojo donde pisas.
Bajamos hasta Cala Pedrosa, que es una de nuestras favoritas porque es super solitaria. No tiene arena, son todo piedras redondas, pero el agua está increíblemente limpia. Es el sitio perfecto para parar un rato antes de encarar el último tramo.
Llegada a Tamariu
El último trozo antes de llegar a Tamariu va bordeando los acantilados. Es la parte más espectacular porque vas muy cerca del borde y el color del agua aquí es otro nivel.
Al final, el camino termina directamente en la playa de Tamariu. Es un pueblo pequeño, con mucho encanto y perfecto para tomarse algo después de las 3 horas que tardas en llegar (contando paradas para fotos y descansar).
Cosas a tener en cuenta:
Calzado: No vayáis en chanclas. Aunque hay gente que lo hace, para el tramo de Cala Pedrosa os vais a destrozar los pies.
Agua: Llevad un par de botellas grandes porque desde que pasas el Faro hasta que llegas a Tamariu no hay donde comprar nada.
Tiempo: Entre 3 y 4 horas yendo tranquilos.
Al final, este tramo de la Costa Brava nos ha parecido el mejor con diferencia. Es verdad que cansa más que los paseos típicos, pero pasar de la zona de postureo de Calella a la parte más salvaje de Cala Pedrosa y terminar en Tamariu merece muchísimo la pena. Si tenéis una mañana libre y queréis ver la costa de verdad, esta es la ruta que hay que hacer.
Esperamos que os sirva para vuestra próxima escapada. ¡Nos vemos en el próximo post!
Me encanta, hacer ejercicio a la vez que ves esos paisajes. Seguiremos la ruta!
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