Aventura Gastronómica: Sobrevivir a una Calçotada auténtica
Después de la caminata de la semana pasada, esta vez nos hemos ido a lo que de verdad nos gusta: comer. Me he alejado de los restaurantes de lujo y me he ido a algo más "real": una calçotada en una masía de Cataluña, que es el planazo típico de grupo.
Si estás en Cataluña entre enero y abril, hay un ritual que tienes que pasar sí o sea con tus colegas: la calçotada.
No es ir a un restaurante normal a pedir de carta; es meterse en una masía perdida o cualquier lugar oportuno, ponerse un babero gigante y acabar con las manos negras de ceniza. Fuimos a una zona cerca de Valls (Tarragona), que es donde dicen que empezó todo, y la experiencia fue una locura.
El ritual: Los Calçots
Lo primero que tienes que saber es que el calçot es básicamente una cebolla tierna, pero lo cocinan directamente sobre la llama de sarmientos (ramas de vid). Te los sirven envueltos en papel de periódico para que no se enfríen y mantengan el calor.
Aquí no hay cubiertos. La técnica es:
Agarras el calçot por arriba.
Tiras de la piel quemada hacia abajo (si sale entera, eres un pro).
Lo bañas bien en la salsa romesco (que es lo mejor de toda la comida).
Levantas el brazo y para adentro.
Es imposible no mancharse. Si no terminas con la cara llena de salsa y las manos como si hubieras estado cambiando una rueda, es que no lo has hecho bien.
El segundo asalto: La carne y el porrón
Cuando ya crees que no puedes más de cebollas, llega el segundo plato. Normalmente es una parrillada de cordero, longaniza y butifarra negra, todo acompañado de judías blancas (mongetes) y alcachofas a la brasa.
Y por supuesto, el vino se bebe en porrón. Si no tienes práctica, prepárate para acabar con la camiseta llena de manchas de vino tinto, porque beber desde lejos mientras te ríes con el grupo es deporte de riesgo.
¿Dónde ir?
Hay mil sitios, pero lo suyo es buscar masías antiguas por la zona del Alt Camp o incluso por los alrededores de Barcelona (cerca de Montserrat hay sitios míticos). Lo importante es que sea un sitio de los de toda la vida, con mesas largas y bancos de madera.
Consejos del grupo:
Reserva con tiempo: En temporada alta las masías están a tope meses antes.
Ropa: No te pongas tu sudadera favorita. El olor a humo se queda pegado y siempre cae algo de salsa.
Hambre: Ve sin desayunar. El menú de calçotada es una bomba calórica importante.
Al final, lo mejor de la calçotada no es solo la comida (que también), sino el ambiente. Son de esas comidas que duran 4 horas y acabas rodando. Si queréis hacer un plan de grupo de verdad este trimestre, esta es la opción número uno.
¿Habéis ido ya a alguna o tenéis algún sitio fichado para recomendarnos? Nos vemos en los comentarios.
Que interesante conocer estas tradiciones gastronómicas de Cataluña. Me encantaría probarlo.
ResponderEliminarTe animamos a ello y que nos dejes en comentarios que te ha parecido!
Eliminar